Sin embargo, México pese a la implementación de diversos programas ambientales como es la Estrategia Nacional de Cambio Climático, el Plan Nacional Hídrico 2012 y la Agenda del Agua 2030, esquemas del gobierno federal que tienen contemplado acciones a favor de la conservación, saneamiento y dotación de agua potable a la población, como la edificación de infraestructura ex profeso a este fin, pero que no se menciona en lo más mínimo una inversión en la adaptación estructural a los cambios que el agua sufrirá a consecuencia del calentamiento global y que repercuten en la vida de millones de mexicanos.
Situación que a futuro deja en riesgo a la población por el cambio climático con las inundaciones permanentes en pequeños poblados del estado de Campeche y Tabasco, cuya ubica solución al momento ha sido el traslado de pobladores a otro costado de estos pueblos ribereños. Cabe mencionar que son más de 7 millones de mexicanos que viven en áreas de alto riesgo de afectación por ciclones, distribuidos en 560 municipios rurales en las costas; aunado a otros 5.6 millones de habitantes rurales viven en zonas con riesgo de inundaciones.
Pero cabe recordar que pese a que el gobierno mexicano ha difundido que la gestión eficiente del recurso es clave para combatir al cambio climático y que ignorarlo implica "una amenaza a la seguridad mundial y a la gobernanza", y que “el agua es un asunto de seguridad nacional”, circunstancia que no ha sido tomada en cuenta para una futura planeación.
Al respecto, en entrevista con este reportero, Stephen Lysaght, primer Secretario de Cambio Climático del Gobierno Británico, dijo que “no todos los países se verán afectados en la misma medida. México y América Central están entre los países con fuertes impactos potenciales del cambio climático. Por ello, deben adaptarse ahora para los cambios de corto plazo, mediano y largo plazo”, situación que los planes gubernamentales mexicanos de medio ambiente no llevan a cabo en la realidad, sólo en el discurso.
El diplomático ingles reconoció que serán los más pobres los que sufrirán mayormente por el stress climático. “El mundo se ha beneficiado del crecimiento económico impulsado por el alto contenido de carbono y dicho patrón de crecimiento ya no es sostenible. Tenemos que cambiar las políticas para asegurar el futuro”, subrayó.
Por su parte, En entrevista con este periodista, Efraín Peña Moreno, Consultor Internacional, Director Regional para Centroamérica y el Caribe de SECJA, comentó que Latinoamérica, es una de las regiones más vulnerables a este fenómeno y pese a ello los gobiernos responsables, entre los que se encuentra el mexicano aún no dimensionan dicho problema, y se padece en primera instancia de un desorden urbano que atañe la seguridad de millones e personas.
“Los Planes de Ordenamiento Territorial de las principales ciudades portuarias y costeras, no se contempla la variable vulnerabilidad y riesgo con respecto al cambio climático, es más, podríamos afirmar que construimos riesgo en vez de prevenirlo”. Y que si bien faltan recursos en dichas naciones se puede suplantar este problema con el uso de la creatividad, como sería actuando al crear arrecifes de coral artificiales para mitigar el impacto de las mareas y los huracanes, con campanas de concreto como lo son las propuestas por la Fundación Reef Ball, o con plantaciones de ostras que ayudan a mitigar el impacto de las corrientes.
En México en los últimos dos años se ha invertido más de 3 mil millones de pesos en acciones de protección contra inundaciones, pero Tabasco seguirá siendo blanco de futuras inundaciones. De acuerdo a datos del estudio Cambio Climático y Desarrollo Sustentable para América Latina y el Caribe, editado por British Council, el nivel del mar en diferentes zonas costeras aumentaría de 1 a 2 metros, lo que ocasionaría inundaciones de hasta 40 y 50 kilómetros tierra adentro, especialmente en la región de los humedales de Centla en Tabasco.
Pese a lo anterior la estrategia mexicana al respecto, se concentra en la gestión de riesgos hidrometeorológicos y manejo de recursos hídricos, pero sin tener alguna acción o plan en infraestructura a futuro en este rubro. La Agenda del Agua 2030 marca un gasto de hasta un billón de pesos no tiene inscrito el rubro de inversión en el control de los ríos, desbordamientos, etc.
PRIMER MUNDO CON VISIÓN A FUTURO
Peña Moreno comentó que a diferencia de naciones latinoamericanas, un ejemplo de adaptación climática son el Reino Unido y Japón que están haciendo barreras ambientales, en las cuales invierten un porcentaje significativo del PIB, no para mitigación, sino nuevamente para adaptación, en un intento resignado por salvar sus ciudades insignia.
Explicó que Londres ha invertido un promedio de 8 mil millones de dólares en el reforzamiento de la barrera del río Támesis que protege a la urbe. Esto debido a que cada año el control de inundaciones y erosión costera es de mil 200 millones, urgiendo a una mejor adaptación a futuro.
En el caso japonés desde comienzos de este siglo han padecido por el aumento en la fuerza de los huracanes que golpean sus costas, lo que en promedio le cuestan al año unos 14 mil millones de dólares. “Recordemos que el aumento de la temperatura y del nivel del mar también incrementa el riesgo, el nivel del mar aumenta en promedio entre 4 milímetros y 8 milímetros cada año”. Indicó el investigador que si bien la infraestructura de defensa contra inundaciones de Japón es una de las más avanzadas del mundo, los puertos y bahías son sitios sumamente vulnerables; por ello, los planes elaborados por Japón ascienden a inversiones de los 93 mil millones de dólares por quinquenio.
A NIVEL INTERNACIONAL LA FALTA DE AGUA ES MORTAL
Cabe mencionar que de acuerdo a las Naciones Unidas, el tema del agua ha estado muy vinculado con diversos daños en la infraestructura de las ciudades y pueblos como en la salud humana, ya que al no reconocer el derecho humano de acceso al agua, cada año se registran a nivel mundial más de 3 millones de muertes por agua contaminada, y 2 de cada 10 personas en el mundo no tiene agua al agua potable, además que la Organización Mundial de la Salud indica que cada año 24 mil niños mueren por causas de enfermedades relacionadas con la falta de falta agua.
